La acromegalia aumenta significativamente el riesgo de complicaciones cardiovasculares, especialmente de la cardiomiopatía acromegálica, una causa importante y a menudo subdiagnosticada de morbilidad y mortalidad. La detección temprana es crucial, ya que el daño progresivo del miocardio puede conducir a una insuficiencia cardíaca irreversible si no se trata.
