La conexión mente-cuerpo: cómo las creencias y las emociones influyen en las enfermedades crónicas

“La salud es el efecto de un estilo de vida saludable y hábitos saludables; la enfermedad es el ‘árbol’ que brota de hábitos no saludables.” Vasant Lad, BAM&S, MASc, médico...

Imágen de portada

“La salud es el efecto de un estilo de vida saludable y hábitos saludables; la enfermedad es el ‘árbol’ que brota de hábitos no saludables.” Vasant Lad, BAM&S, MASc, médico ayurvédico

Las enfermedades crónicas surgen de complejas interacciones entre factores biológicos, conductuales y psicosociales. Entre ellos, creencias negativas sostenidas durante mucho tiempo y estados emocionales negativos persistentes son cada vez más reconocidos como contribuyentes importantes a la vulnerabilidad a la enfermedad, la severidad de los síntomas y el curso clínico. Las tradiciones de sanación antiguas como el Ayurveda y la Medicina Tradicional China han descrito desde hace mucho la enfermedad como arraigada en estados internos perturbados y han enfatizado la restauración a través de cualidades emocionales y espirituales positivas. Cuando los patrones de estilo de vida poco saludables se suman a estos desequilibrios internos, crean una base poderosa para la enfermedad.

Mecanismos que vinculan creencias y emociones negativas con las enfermedades crónicas

La práctica alopática moderna a menudo refuerza un sistema de creencias central entre los pacientes en el que cualquier síntoma inevitablemente conduce a una consulta médica y al tratamiento farmacológico. Las escuelas de medicina enseñan este enfoque mediante el modelo de atención de John D. Rockefeller Sr. y Abraham Flexner. Este modelo rara vez aborda las causas profundas, que a menudo implican toxinas subyacentes. La toxina más significativa es la emoción negativa persistente—ira, ansiedad, depresión, desesperanza—y creencias profundamente arraigadas como “No estoy a salvo”, “No soy digno”, “Nada de lo que hago importa” o “No puedo curarme y necesito una bata blanca para hacerlo.” Estas emociones activan crónicamente el sistema nervioso simpático y el eje hipotálamo‑hipófiso‑adrenal.

Con el tiempo, esta activación produce desgaste acumulativo en los sistemas cardiovascular, metabólico e inmunológico. Este proceso aumenta la susceptibilidad a la hipertensión, la aterosclerosis, la diabetes tipo 2, los brotes autoinmunes y el cáncer. Los estados emocionales negativos se correlacionan con un aumento de citocinas proinflamatorias y una función alterada de las células inmunitarias.La investigación en psiconeuroinmunología propone la disfunción inmune relacionada con el estrés como un mecanismo central que vincula las emociones negativas con diversos riesgos para la salud. Los modelos cognitivos describen cómo creencias anómalas sobre las sensaciones corporales amplifican los síntomas y mantienen la discapacidad, creando bucles auto‑reforzados de malestar y progresión de la enfermedad.

Las creencias profundamente arraigadas también configuran los comportamientos de salud, incluida la dieta, la actividad física, el sueño, el consumo de sustancias y la adherencia al tratamiento. Creencias como “No merezco atención” o “Nada ayuda” pueden minar el autocuidado y aumentar comportamientos de riesgo que impulsan las enfermedades crónicas.

Evidencia de que las emociones positivas y el cambio de creencias son catalizadores de la sanación

La atención alopática moderna, convencional, a menudo pasa por alto una verdad básica: el cuerpo a menudo puede curarse a sí mismo cuando se le da la oportunidad. Les pregunto a mis pacientes: “¿Quieres curarte tú mismo?” y “¿Sabes que tu cuerpo puede curarse solo?” Estas preguntas inician una cascada de indagación que aborda las causas profundas.

Las creencias negativas profundamente arraigadas y los estados emocionales se arraigan en el inconsciente y en las células, tejidos y órganos. Esta realidad subraya el dicho “tus problemas están en tus tejidos.” Cuando un paciente reconoce y realmente cree en su capacidad para curarse a sí mismo, su cuerpo responde. Libera sustancias químicas curativas, hormonas y señales inmunitarias adecuadas. Las emociones positivas como la gratitud, la esperanza, el amor y el sentido de la vida se correlacionan de forma constante con mejores resultados y pueden funcionar como poderosos adyuvantes terapéuticos que apoyan la sanación. También amortiguan las respuestas al estrés y favorecen conductas saludables a través del sistema nervioso parasimpático y del nervio vago, que funciona como la “autopista” del sistema nervioso. Además, las emociones positivas se asocian con menor inflamación, mejor equilibrio autónomo y una recuperación mejorada.

  • Transformación de creencias: Los estudios sobre creencias de enfermedad muestran que creencias limitantes como “Mi cuerpo está roto” o “Estoy condenado” predicen peores resultados. Creencias facilitadoras como “Puedo influir en mi salud,” “Esto es manejable,” o “Puedo curarme” apoyan la sanación. La creencia debe ser completa y persistente para crear un impacto significativo. Cambiar estas narrativas profundamente arraigadas es un objetivo central de estos enfoques.
  • Tradiciones de sanación espiritual: A lo largo de las tradiciones de sanación, los practicantes han observado correlaciones entre la enfermedad y la autorregulación emocional, las actitudes y las percepciones. Muchas tradiciones describen un camino hacia la integridad que implica libertad de patrones emocionales y mentales destructivos. Esta libertad permite una vida positiva y compasiva basada en la confianza y el amor. La medicina clásica india describe trastornos mentales y desequilibrio somático como resultado de perturbaciones en las gunas (sattva, rajas, tamas) y en los doshas (vata, pitta, kapha), a menudo desencadenadas por emociones no resueltas y patrones mentales o kármicos. Las prácticas de sanación incluyen mantra, rito, sankalpa (intención) y disciplinas meditativas que buscan purificar las tendencias mentales negativas y cultivar estados sattvic caracterizados por claridad y compasión.

Un camino hacia la sanación mente‑cuerpo en enfermedades crónicas

Las creencias negativas de larga duración y los estados emocionales negativos crónicos contribuyen a la enfermedad crónica a través de la activación del sistema de estrés, la disfunción inmunitaria, la desregulación emocional y conductas de salud inapropiadas. Las emociones positivas y la transformación de creencias pueden amortiguar estos efectos y apoyar la sanación. Las tradiciones antiguas ya anticipaban estas ideas al enmarcar la enfermedad como resultado de estados internos perturbados y al enfatizar la restauración mediante la compasión, la confianza y la alineación espiritual.

Raman Gokal, MD, MBChB, es un nefrólogo consultor retirado y profesor emérito de Medicina en la Universidad de Manchester y en el Royal Infirmary, Reino Unido, que ahora vive en Canadá.

Cualquier opinión expresada es de los autores y/o participantes y no reflejan necesariamente las opiniones, políticas o postura de Physician’s Weekly, sus empleados y afiliados.

Referencias

  • Kiecolt-Glaser JK, et al, Psychosom Med. 2002;64(1):15-28. doi:1097/00006842-200201000-00004
  • Fava GA, et al. International Journal of Clinical Practice. 2010;64:1155-1161. doi.org/10.1111/j.1742-1241.2009.02266.x
  • Rohleder N. Psychoneuroendocrinology. 2019;105:164-171. doi:1016/j.psyneuen.2019.02.021
  • Ciuluvica Neagu C, et al. Brain Sci. 2020;10(10):673. doi:3390/brainsci10100673
  • Bell JM, et al. J Fam Nurs. 2015;21(2):179-85. doi:1177/1074840715586889
  • Travis FT, et al. J Ayurveda Integr Med. 2015;6(4):280-5. doi:4103/0975-9476.172385
  • Yielder R, et al. Health Psychol Rev. 2026;20(1):197-222. doi:1080/17437199.2025.2552244
Tendencias Cómo conexión creencias crónicas emociones enfermedades influyen las mentecuerpo
OrientaPadres

Sobre el autor: La Redacción

Equipo editorial de OrientaPadres.com.ar, portal de orientación para padres, familias y docentes dedicado a la búsqueda de instituciones educativas e información útil sobre educación, salud, seguridad y bienestar infantil en Argentina.

TOP