Un análisis multiómico integral del lupus eritematoso sistémico de inicio en la infancia (LESI) ha detectado endotipos impulsados por interferón tipo I (IFN-I) distintos asociados con diferentes trayectorias clínicas, carga de daño en órganos y respuestas al tratamiento. Los hallazgos publicados en Annals of the Rheumatic Diseases sugieren que una caracterización más profunda de la señalización de IFN podría ayudar a los clínicos a estratificar mejor a los pacientes y, potencialmente, orientar enfoques terapéuticos más individualizados en el futuro.
Perfiles distintos de IFN revelan la heterogeneidad de la enfermedad
Los investigadores analizaron muestras de sangre periférica de 74 jóvenes con LESI y 20 controles sanos pareados por edad, utilizando secuenciación de ARN, proteómica, citometría de flujo espectral y múltiples medidas de actividad de IFN-I. En comparación con los controles sanos, las pacientes con LESI mostraron 51 genes expresados diferencialmente significativamente elevados, con la señalización de IFN-I emergiendo como la vía enriquecida dominante. Posteriormente, los pacientes se clasificaron en grupos IFN-alto e IFN-bajo, representando el 65% (n=48) y el 35% (n=26) de la cohorte, respectivamente.
Hallazgos de biomarcadores y endotipos pueden orientar la estratificación del riesgo
Análisis adicionales mostraron niveles séricos de IFN-α significativamente elevados en los pacientes IFN-alto en comparación con los controles sanos y los pacientes IFN-bajo. Los niveles séricos de IFN-α se correlacionaron fuertemente con las puntuaciones ISG (r=0,73; P<0,001), mientras que la actividad de células reporteras de IFN mostró una correlación aún más fuerte (r=0,87; P<0,001). Los investigadores también hallaron que las muestras IFN-alto mostraron una mayor supresión tras la exposición al bloqueador del receptor de IFN, el anifrolumab, lo que apunta a una mayor sensibilidad a las terapias dirigidas a IFN.
Se identificó LAMP3 como un biomarcador notablemente promisor. En los análisis proteómicos, la LAMP3 sérica distinguió a las pacientes con IFN alto de los controles sanos con un Área Bajo la Curva (AUC) de 0,95 (P<0,001).
Utilizando datos transcriptómicos, proteómicos y celulares integrados, los investigadores identificaron seis endotipos impulsados por IFN. Un seguimiento a largo plazo que abarcó más de 1.270 visitas clínicas durante una media de 6,7 años mostró que los grupos con mayor actividad de IFN experimentaron una mayor carga de brotes, una mayor exposición a corticosteroides, linfopenia persistente y tasas más altas de daño renal, del sistema nervioso central y de la piel.
Aunque se necesita validación adicional antes de la implementación clínica de rutina, los datos muestran que la estratificación de pacientes basada en IFN podría ayudar a los médicos a identificar a los pacientes con mayor riesgo de forma más temprana, y, por tanto, a adaptar la monitorización de la enfermedad y la elección del tratamiento.
Referencias
Cross H, et al. Ann Rheum Dis. 2026 Jun;85(6):1125-1139. doi:10.1016/j.ard.2025.12.011
