Cómo la atención digital agota a los clínicos, erosiona la confianza y daña la relación terapéutica

Europa y América han adoptado rápidamente las historias clínicas electrónicas (HCE), plataformas de telemedicina, herramientas algorítmicas de apoyo a la decisión clínica y aplicaciones móviles de salud. Si bien estas...

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Europa y América han adoptado rápidamente las historias clínicas electrónicas (HCE), plataformas de telemedicina, herramientas algorítmicas de apoyo a la decisión clínica y aplicaciones móviles de salud. Si bien estas tecnologías facilitan una coordinación de la atención más eficiente, la evidencia indica que las interfaces digitales también imponen cargas fisiológicas, cognitivas, emocionales y relacionales de gran tamaño tanto para los profesionales de la salud como para los pacientes.

El marco ético de Edmund Pellegrino, MD, delineado en The Virtues In Medical Practice, concibe la medicina como una empresa moral basada en la vulnerabilidad del paciente y la obligación del médico de actuar en beneficio del paciente. En el artículo “Culture Shock—Patient as Icon, Icon as Patient”, Abraham Verghese, MD, advierte que las herramientas digitales corren el riesgo de desplazar la atención hacia el “iPaciente” —el perfil digital— en detrimento de la persona. Perspectivas de salud pública de Miguel Ángel Martínez-González, MA, MD, PhD, MPH, publicadas en Mayo Clinic Proceedings destacan cómo la desinformación digital y los cambios en el estilo de vida influyen en la confianza y el comportamiento de la población.

Este artículo sintetiza los principios éticos de Pellegrino, el enfoque de Verghese en los rituales clínicos y las perspectivas de salud pública de Martínez-González para aclarar los efectos del uso de pantallas en el bienestar del personal, los resultados en los pacientes y, lo más importante, la confianza que sustenta la relación de curación.

Alcance y marco de referencia

Para proporcionar una estructura clara, el análisis comienza con las cargas fisiológicas y cognitivas que las interfaces digitales imponen a los profesionales, luego examina los daños en los pacientes como la ansiedad, la inequidad y la desinformación. Seguido de ello, la discusión explora los impactos en la relación entre el clínico y el paciente y la confianza pública a nivel del sistema. El enfoque está en entornos clínicos en Europa occidental y América, en particular atención primaria, medicina interna y pediatría, reconociendo las diferencias entre los sistemas de salud; se excluyen las especialidades quirúrgicas y la atención sanitaria no clínica. Las secciones de cierre esbozan reformas necesarias para garantizar que los entornos clínicos digitales en la práctica europea y estadounidense conserven una atención humana y relacional y mantengan la relación de curación como un elemento central de la innovación en la atención sanitaria.

Cargas para el personal clínico

Fatiga física y sensorial

Los profesionales que trabajan intensamente con pantallas con frecuencia experimentan fatiga ocular, dolor de cabeza, visión borrosa y dolor musculoesquelético. Factores como el enfoque prolongado de cerca, la reducción del parpadeo, la ergonomía subóptima y los cambios frecuentes de atención entre el paciente y la pantalla contribuyen a estos problemas. Dicha incomodidad puede provocar fatiga y disminuir la concentración en la atención al paciente.

Sobrecarga cognitiva y deterioro diagnóstico

Las herramientas digitales introducen multitarea, alertas frecuentes y una navegación compleja, todo lo cual contribuye a la sobrecarga cognitiva. Esta sobrecarga puede afectar el razonamiento diagnóstico y reducir la capacidad de los profesionales para la empatía. Pellegrino identificó dicha fragmentación como una amenaza a la “sabiduría práctica” esencial para un juicio clínico sólido.

Agotamiento y malestar moral

Brian Arndt, MD y colegas señalan que la complejidad administrativa y las cargas de documentación son contribuyentes significativos al agotamiento del personal clínico en los sistemas de salud europeos y estadounidenses. Los requerimientos digitales desplazan con frecuencia los aspectos relacionales de la atención, lo que genera angustia moral cuando los clínicos no pueden actuar de acuerdo con sus valores profesionales.

Danos digitales a pacientes y poblaciones

La proliferación de herramientas digitales en la atención sanitaria impacta a los pacientes aumentando la ansiedad, la inequidad y la exposición a la desinformación, al tiempo que genera riesgos mayores a nivel sistémico. La variabilidad en la calidad de la información de salud disponible en línea puede aumentar la ansiedad de los pacientes y socavar la confianza en la orientación clínica. La exclusión digital, resultante del acceso limitado a tecnologías digitales o de la baja alfabetización digital, agrava las disparidades en salud y socava la confianza y la continuidad de la atención, según Onur Asan, PhD, y colegas.

Impactos en la relación clínica-paciente

Presencia y mirada

Las pantallas desvían la mirada y la atención de los clínicos del paciente. Verghese sostiene que este desplazamiento disminuye el valor terapéutico de la presencia y el significado simbólico de los exámenes físicos. Un ejemplo conmovedor es un examen físico de rutina que fue interrumpido por comprobaciones frecuentes en el historial clínico electrónico (HCE). A medida que el clínico cambiaba su atención para actualizar los registros, el paciente, que previamente estaba cómodo, se mostraba visiblemente incómodo. Los pacientes pueden interpretar la menor mirada a los ojos como una falta de interés, lo que puede erosionar la confianza. Los relatos narrativos son cruciales para transmitir la “experiencia de la enfermedad”, sin embargo, las plantillas de casillas de HCE limitan estas narrativas, según Aviv Shachak, PhD.

Sin embargo, algunos sostienen que las herramientas digitales, si están bien diseñadas, pueden potenciar, en lugar de disminuir, las interacciones entre el paciente y el clínico. Por ejemplo, defensores sugieren que el acceso a datos en tiempo real y la documentación estructurada pueden mejorar la precisión, reducir errores y facilitar una atención más eficiente. Con la adecuada formación de usuarios e integración cuidadosa, las interfaces digitales podrían ayudar a los clínicos a involucrar a los pacientes de manera más significativa, permitiendo una documentación exhaustiva y una escucha atenta. No obstante, es importante reconocer que estas ventajas no están garantizadas: sin una implementación sólida, soporte técnico continuo y una consideración cuidadosa del contexto clínico, estas herramientas podrían no cumplir con los beneficios previstos y podrían, involuntariamente, crear nuevas barreras para la relación terapéutica. Lograr estos resultados exige un diseño sistémico intencional para garantizar que la tecnología sirva constantemente como facilitador y no como barrera de la relación terapéutica.

El iPaciente y la ética de la virtud

La medicina digital a menudo enfatiza datos, imágenes y resultados de laboratorio, lo que contribuye a la construcción de un “iPaciente” completo. Este énfasis puede llevar a que los clínicos prioricen el perfil digital sobre la persona, reduciendo así la profundidad de la relación clínico-paciente. Un enfoque exclusivo en los datos corre el riesgo de descuidar virtudes médicas fundamentales como la prudencia. La prudencia, definida como la capacidad de gobernarse y disciplinarse a través de la razón, puede contrarrestar la tendencia a la objetivación. Permite a los clínicos atender las necesidades holísticas del paciente y preservar la esencia de la relación de curación. Equilibrar enfoques basados en datos con la ética de las virtudes fortalece la dimensión ética de la atención clínica, asegurando que se mantenga la narrativa del paciente y la confianza.

Confianza y atención percibida

La confianza se establece a través de la atención, la continuidad, la comunicación eficaz y un sentido de compromiso moral. Las distracciones causadas por el uso de pantallas reducen la atención percibida y pueden fomentar la desconfianza. Los pacientes que no confían en los clínicos son menos propensos a divulgar información sensible, a adherirse a los planes de tratamiento o a participar en la toma de decisiones compartida.

Confianza institucional y pública

Las preocupaciones sobre la privacidad, la explotación comercial y la opacidad algorítmica socavan la confianza en los sistemas de salud digitales. Los pacientes pueden perder la confianza si perciben que están siendo vigilados o excluidos de las decisiones sobre sus datos.

Los sistemas de apoyo a la decisión basados en inteligencia artificial pueden perpetuar sesgos estructurales, y la falta de transparencia en los algoritmos puede erosionar aún más la confianza en las instituciones de atención médica.

La desinformación digital se difunde rápidamente, especialmente en los ámbitos de nutrición y bienestar estudiados por Martínez-González. La información precisa debe competir con un alto volumen de contenido engañoso.

Recomendaciones para la práctica y la política

Documentación optimizada y apoyo narrativo

Los profesionales requieren historias clínicas electrónicas simplificadas que faciliten la documentación narrativa. Plantillas simplificadas y la reducción de pasos administrativos permiten a los clínicos dedicar más tiempo a la atención directa del paciente.

Escribas, transcripción y enfoques de pantalla compartida

El uso de escribas, transcripción mediante inteligencia artificial y enfoques de pantalla compartida permite a los clínicos mantener el contacto visual y responder a las señales del paciente. Emplear las pantallas como ayudas visuales compartidas también puede mejorar la comunicación.

Conservando rituales en la cabecera

Verghese enfatiza que los rituales en la cabecera del paciente, como la recopilación de antecedentes y el examen físico, poseen un valor cultural y terapéutico significativo. La evidencia señala que estas prácticas se asocian con una mayor precisión diagnóstica y mayor satisfacción del paciente. Los estudios han demostrado que mantener la interacción directa con el paciente durante estos rituales contribuye a una recopilación de datos más precisa y fomenta la confianza. Aunque algunos críticos sostienen que privilegiar los rituales tradicionales podría limitar las oportunidades de innovación tecnológica, este artículo sostiene que estas prácticas fundamentales no deben verse como barreras, sino como elementos esenciales que merecen una integración cuidadosa con las herramientas digitales. En lugar de ver los rituales en la cabecera y la innovación tecnológica como conceptos mutuamente excluyentes, se deben realizar esfuerzos deliberados para aprovechar la tecnología para apoyar, y no suplantar, los beneficios relacionales y diagnósticos de estos rituales. Este enfoque garantiza que los avances en la calidad y eficiencia del cuidado no se obtengan a expensas de la confianza y la excelencia clínica.

Transparencia de datos y rendición de cuentas

Las políticas transparentes sobre la gestión de datos, la privacidad y la rendición de cuentas son esenciales para construir y mantener la confianza pública.

Alfabetización digital y participación del paciente

Los programas de alfabetización digital centrados en el paciente reducen las inequidades y promueven la participación del paciente.

Conclusión

Este artículo propone una síntesis original de marcos éticos, clínicos y de salud pública para valorar críticamente la influencia generalizada de las interfaces digitales en la atención sanitaria europea y estadounidense. Si bien reconoce los beneficios ya establecidos para clínicos y pacientes, destaca un argumento novedoso: el diseño e implementación de los sistemas digitales deben preservar deliberadamente las bases morales y relacionales de la atención clínica. Al integrar las perspectivas de Pellegrino, Verghese y Martínez-González, este estudio afirma que la verdadera sostenibilidad de la innovación en salud requiere que las herramientas digitales apoyen intencionalmente —y no erosione por accidente— la presencia, la confianza y la compasión en el corazón de la relación de curación. Este enfoque multidimensional ofrece una contribución distintiva a los debates en curso sobre tecnología, ética y atención centrada en el paciente.

Direcciones para futuras investigaciones

Se requieren más investigaciones para aclarar los efectos matizados de la integración digital en los resultados de confianza entre clínicos y pacientes. Las preguntas de investigación específicas que merecen exploración incluyen: ¿Cómo influye la implementación de una nueva plataforma de salud digital en la percepción de la confiabilidad de los clínicos por parte de los pacientes a lo largo del tiempo? ¿Qué instrumentos validados pueden medir con mayor precisión la confianza en los encuentros de atención sanitaria digital? ¿En qué medida los programas de alfabetización digital mejoran la agencia y la confianza del paciente, y cómo varían estos efectos según grupos demográficos? ¿Cuáles son las estrategias de intervención más eficaces para reducir o prevenir la erosión de la confianza vinculada a sistemas de apoyo a la decisión algorítmica o la inseguridad percibida de los datos? Abordar estas preguntas específicas ampliará la comprensión de la relación cambiante entre paciente y clínico y promoverá una participación más profunda tanto con audiencias académicas como clínicas.

Las opiniones expresadas son de los autores y/o participantes y no necesariamente reflejan las opiniones, políticas o posición de Physician’s Weekly, sus empleados y afiliados.

Referencias

Pellegrinon E, Thomasma D, The Virtues In Medical Practice. 2023; doi.org/10.1093/oso/9780195082890.001.0001

Verghese A. N Engl J Med. 2008.;359(26):2748-51. doi:10.1056/NEJMp0807461 

Martínez-González MÁ, et al. Mayo Clin Proc. 2019;94(11):2156-2157. doi:10.1016/j.mayocp.2019.09.021

Arndt BG, et al. Ann Fam Med. 2017;15(5):419-426. doi:10.1370/afm.2121

Asan O, Montague E. Behav Inf Technol. 2014;33(3):259-270. doi:10.1080/0144929X.2013.780636

Shachak A, Reis S. J Eval Clin Pract. 2009;15(4):641-9. doi:10.1111/j.1365-2753.2008.01065.x

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Sobre el autor: La Redacción

Equipo editorial de OrientaPadres.com.ar, portal de orientación para padres, familias y docentes dedicado a la búsqueda de instituciones educativas e información útil sobre educación, salud, seguridad y bienestar infantil en Argentina.

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